Adenitis sebácea en el caniche: síntomas, diagnóstico y manejo

Actualizado el 25 de octubre de 2026 · caniche.net

La adenitis sebácea en el caniche es una enfermedad inflamatoria de la piel que destruye las glándulas sebáceas, las que lubrican piel y pelo. Es especialmente frecuente en el caniche gigante, con base hereditaria, y se manifiesta con pelo seco y quebradizo que pierde el rizo, escamas adheridas y calvas en cabeza, cuello y lomo. Se confirma con biopsia y no tiene cura, pero se controla bien con baños, aceites y, si hace falta, medicación pautada por el veterinario.

Qué es la adenitis sebácea

Las glándulas sebáceas se sitúan junto a cada folículo piloso y producen sebo, una grasa que mantiene la piel flexible y protege el pelo. En la adenitis sebácea, el sistema inmunitario ataca estas glándulas: primero se inflaman y después desaparecen. Sin sebo, la piel se reseca y descama, los folículos se taponan de queratina y el pelo se rompe o se cae.

Su causa exacta no está del todo aclarada, pero se considera inmunomediada y, en el caniche gigante, claramente hereditaria (se ha propuesto un modo autosómico recesivo con expresión variable). Se describe también en otras razas como el akita o el samoyedo, y de forma ocasional en caniches de menor tamaño.

Síntomas en el caniche

Suele aparecer en adultos jóvenes o de mediana edad, aproximadamente entre el año y los cinco años, aunque hay casos más tardíos. Lo típico en el caniche:

  • Pelo que cambia de textura: pierde el rizo, se vuelve lacio, mate, seco y quebradizo.
  • Escamas blanco-plateadas muy adheridas al pelo, que forman "manguitos" alrededor de la base de los pelos (cilindros foliculares).
  • Calvas simétricas que empiezan en la cabeza (parte superior, hocico, orejas), cuello y lomo, y pueden extenderse.
  • Olor rancio por infecciones bacterianas o de levaduras secundarias.
  • Picor: en general escaso, salvo que haya infección secundaria.
  • Las orejas pueden presentar costras y descamación en los bordes.

Hay perros con formas subclínicas: lesiones mínimas que solo se detectan con biopsia. Por eso, en programas de cría de caniche gigante, algunos clubes recomiendan biopsias de control en reproductores aunque estén aparentemente sanos.

En un caniche, el pelo seco puede deberse también a un mal cepillado, baños con champús agresivos, hipotiroidismo, Cushing, alergias o leishmaniosis, muy presente en buena parte de España. No asumas que es adenitis sin pruebas.

Diagnóstico: la biopsia de piel

El diagnóstico definitivo solo se obtiene con biopsia cutánea. El veterinario toma varias muestras pequeñas (con un punch de 6-8 mm) de zonas afectadas, normalmente con sedación o anestesia local, y las envía a un dermatopatólogo. En el análisis se ve la inflamación alrededor de las glándulas sebáceas o, en fases avanzadas, su ausencia total.

Además, para descartar otras causas o complicaciones, se pueden hacer:

  • Raspados y tricograma para descartar sarna demodécica.
  • Citología para detectar bacterias o levaduras.
  • Analítica con hormonas tiroideas.
  • Serología de leishmania, sobre todo en perros que viven o viajan a zonas endémicas.

Lo ideal es acudir a un veterinario con formación en dermatología si el primer tratamiento no da resultado.

Tratamiento y manejo

El objetivo es sustituir la grasa que la piel ya no produce, retirar escamas y, en casos moderados o graves, frenar la respuesta inmunitaria. Se trata de un manejo para toda la vida, con fases más tranquilas y otras de brote.

Baños queratolíticos y emolientes

Champús que ayudan a desprender las escamas, seguidos de acondicionadores o humectantes. La frecuencia la marca el veterinario; en fases activas puede ser semanal. Ver nuestras pautas para bañar a un caniche correctamente, sobre todo el secado, para no provocar nudos.

Baños o remojos de aceite

Es el tratamiento tópico clásico en el caniche: se aplica un aceite (con frecuencia aceite mineral o de bebé, diluido o no según la pauta) sobre piel y pelo, se deja actuar un tiempo, y después se retira con varios lavados con champú hasta eliminar la grasa. Ablanda las escamas y rehidrata la piel. Es laborioso, especialmente en un gigante con mucho pelo, pero muy eficaz. Pide a tu veterinario o dermatólogo el protocolo concreto: tiempos, dilución y frecuencia.

Suplementos de ácidos grasos

Los omega 3 y omega 6 por vía oral pueden ayudar a mejorar la calidad de la piel como complemento. Que el producto y la cantidad los elija el veterinario.

Medicación inmunomoduladora

En casos moderados a graves se emplean fármacos que modulan el sistema inmunitario, como la ciclosporina, o derivados de la vitamina A. Requieren prescripción, controles y seguimiento; no son tratamientos que puedan iniciarse por cuenta propia.

Tratar las infecciones secundarias

Las piodermas y las otitis por levaduras son frecuentes y empeoran mucho el aspecto. Se tratan según el resultado de la citología o el cultivo. Mantén limpias y aireadas las orejas del caniche.

Peluquería y cuidados diarios

  • Un corte práctico y más corto facilita los baños de aceite y la revisión de la piel. Consulta los cortes de pelo para caniche.
  • Informa siempre al peluquero: debe usar los productos que te ha indicado el veterinario y evitar secados muy calientes.
  • Cepilla con suavidad con un peine metálico y una carda de púas flexibles; ver cómo cepillar a un caniche.
  • Protege del sol las zonas sin pelo y del frío en invierno.

Errores habituales que empeoran el cuadro

  • Cambiar de champú cada semana buscando un milagro: dificulta saber qué funciona. Sigue una pauta al menos 6-8 semanas antes de valorarla.
  • Raparlo al cero sin consultar: en algunos perros el pelo crece peor después y la piel queda expuesta.
  • Arrancar las escamas en seco: irrita y abre heridas; ablándalas antes con el baño o el aceite.
  • Abandonar el tratamiento cuando mejora: al ser crónica, si se deja el mantenimiento, las lesiones suelen volver.
  • No hacer biopsia y tratar a ciegas durante meses: perder tiempo puede significar perder glándulas de forma irreversible.

Cuándo ir al veterinario

Pide cita si notas que el pelo de tu caniche pierde el rizo, aparecen escamas adheridas o calvas, o hay mal olor persistente. No es una urgencia, pero cuanto antes se diagnostique, mejor se conserva el pelo: en fases avanzadas las glándulas desaparecen y la caída puede ser permanente.

Consulta en pocos días si aparecen granos con pus, costras que sangran, mucho picor, fiebre o decaimiento: indican una infección secundaria que necesita tratamiento.

Genética y cría

Si vas a adquirir un caniche gigante, pregunta al criador si los padres y abuelos han tenido adenitis sebácea y si hacen biopsias de control antes de criar. Un perro afectado no debería reproducirse. La adenitis es una de las razones por las que conviene elegir bien al criador. Para el resto de predisposiciones de la raza, consulta enfermedades del caniche o la guía general de salud del caniche.

Preguntas frecuentes

¿La adenitis sebácea tiene cura?

No, pero se controla. Con baños, remojos de aceite, suplementos y, si hace falta, medicación inmunomoduladora, muchos caniches recuperan buena parte del pelo y viven cómodos.

¿Cómo se diagnostica la adenitis sebácea?

Con una biopsia de piel analizada por un dermatopatólogo. Otras pruebas sirven para descartar enfermedades parecidas, como sarna, hipotiroidismo o leishmaniosis.

¿Es contagiosa la adenitis sebácea?

No. Es una enfermedad inmunomediada y hereditaria; no se transmite a otros perros ni a personas.

¿Por qué mi caniche ha perdido el rizo?

Puede deberse a cambios de pelo normales, mala técnica de secado, champús inadecuados o problemas hormonales. Si además hay escamas o calvas, pide cita para descartar adenitis sebácea.

¿Afecta solo al caniche gigante?

Es mucho más frecuente en el gigante, pero se ha descrito también en caniches medianos, enanos y toy, así como en otras razas.